miércoles, 29 de marzo de 2017

Análisis de la película "La Pasión de Cristo"


    Análisis de "La Pasión de Cristo", de Mel Gibson

    Gibson construye una película excelente. Dura, pero realista, y que pretende que el espectador rece

    “Fue traspasado por nuestras rebeldías, triturado por nuestras culpas. Por sus llagas hemos sido curados” (Is, 53).

    Solamente en el contexto de estas palabras de Isaías puede entenderse en toda su profundidad La Pasión de Cristo, de Mel Gibson. De hecho, la cinta se abre con esta profecía, la del siervo sufriente, sobreimpresionada en pantalla.
    Esto no es un sermón. Vamos a hablar de cine, pero en toda producción artística es indispensable contar con la intención del autor, y lo que pretende un director católico como Mel Gibson con esta película no es sino mover al espectador a rezar. Un análisis de esta cinta, por tanto, no puede prescindir de una importante consideración religiosa.
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    Be-mah nishtanah ha-layla ha-zot mi khol ha-layelot (¿Por qué esta noche es distinta a todas las noches?). Estas son las únicas palabras en hebreo de la cinta (el resto está en arameo y en latín), y las dice la Virgen María. Se trata de una pregunta ritual que siempre se hace en hebreo, aún hoy, en los primeros momentos de la cena pascual. La respuesta la da la Magdalena y es “Porque antes éramos esclavos y ya no lo somos”. Con estas palabras Gibson nos enmarca perfectamente en la acción que va a tener lugar, pues establece el paralelismo entre la Pascua judía y la muerte de Cristo: el Antiguo y el Nuevo Testamento. La historia es de sobra conocida, al igual que los personajes: las últimas horas de la vida de Cristo, desde la oración en el huerto hasta la resurrección.
    Gibson basa el guión en los evangelios y en las revelaciones de la beata Ana Catalina Emmerick sobre la Pasión, aunque también se toma ciertas licencias que no obstaculizan el tema central de la película.
    En la primera escena, la de la agonía en el Huerto de los Olivos, Gibson nos introduce perfectamente en el clímax de la historia con una atrevida y excelente fotografía, esa misteriosa luz azul que inunda la pantalla. Allí vemos un Jesús al que no estamos acostumbrados, que tiene miedo, al que le caen sudores fríos y de sangre, que apenas puede mantenerse en pie. Vemos más que nunca su naturaleza humana, que, ante lo que se le viene encima, ruega al Padre para que le libre de esos padecimientos. También está allí el diablo con forma corporal -una de las licencias del director-.
    La oración en el huerto
    “Si es posible, pase de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la Tuya”. 
    Haremos ahora un recorrido por la película fijándonos en la interacción entre Jesús y el resto de personajes, muchas veces en forma de miradas del Salvador. La respuesta a estas miradas cambia según el personaje.
    La primera de ellas se produce en el huerto. Pedro saca la espada para proteger a su Maestro y le corta la oreja a uno de los guardias, Malco. Entonces, Jesús, ordena a Pedro que suelte el arma y cura la oreja de Malco. La beata Emmerick dice que, después de su encuentro con Cristo, Malco estuvo cerca de María aquel día. En sus ojos se ve el reconocimiento de la divinidad de Jesús.
    Malco
    Más adelante, justo antes de que Jesús sea juzgado por el Sanedrín, Gibson echa mano por primera vez a algo que se hará frecuente durante el filme, el flashback. Con este recurso el director pretende dos cosas. La primera, completar la explicación del sentido de la muerte de Cristo. La segunda, darle “respiros” al espectador, pues todos los flashbacks son escenas de alegría y de paz que contrastan con la tensión y el sobrecogimiento del espectador ante los episodios la Pasión. En este caso se trata de la deliciosa escena en el taller de Jesús.
    Jesús y María
    “- Mesa alta, sillas altas.
    - Esto nunca va a estar de moda”.
    Acabado el juicio ante Caifás, una vez que Jesús ya ha sido condenado a muerte, tienen lugar las tres negaciones de Pedro. El apóstol asegura por tercera vez no conocer a Jesús y es entonces cuando ve la mirada dolida de su Amigo. El director sigue en este pasaje el relato del evangelista San Lucas: “El Señor se volvió y miró a Pedro” (Lc 22, 61). Pero el apóstol, a pesar de haber cometido tan grave traición a su Maestro, a diferencia de Judas, no se abandona a la desesperanza, sino que busca auxilio en María.
    Mirada a pedro
    “Antes de que el gallo cante dos veces, tú me habrás negado tres”.
    Pedro y la Virgen
    María, refugio de los pecadores.
    Jesús ya ha sido juzgado y condenado a muerte. Cuando el patio de la casa de Caifás se ha vaciado, la Virgen, San Juan y María Magdalena se quedan solos. Gibson nos muestra entonces, de forma simbólica, la conexión entre Jesús y su Madre. María se dirige a un sitio concreto y apoya la cara en el suelo. La cámara baja perpendicularmente, como adentrándose en la tierra, hasta llegar al sitio exacto donde Jesús espera el juicio ante Pilato. Es la identificación de ambos con la voluntad del Padre: a pesar del dolor, ambos aceptan la Pasión para la redención del género humano.
    María y Jesús
    Jesús es llevado ante Pilato. Hristo Sopov, el actor que encarna al procurador romano, refleja a la perfección la lucha interior del personaje por tratar de liberar a Cristo. También vemos las dudas del personaje con su pregunta a Jesús en el pretorio: Quid est veritas? Pilato le transmite sus inquietudes a Claudia, su mujer, y ésta intenta convencerlo de que no condene a Jesús.
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    Un autor anónimo de la Edad Media respondió la pregunta de Pilato usando las mismas letras:
    - Quid est veritas? (¿Qué es la verdad?)
    - Est vir qui adest (Es el varón que tienes delante).
    Uno de los intentos del gobernador por conseguir que los judíos dejen de pedir la crucifixión para Jesús es darle “un castigo severo, pero sin permitir que lo maten”. Con ello pretende que al mostrárselo al pueblo, este se apiade ante las heridas de Jesús.
    La flagelación es sin duda la escena más dura de toda la película. No se le oculta nada al espectador, hasta el punto de que algunos han puesto el grito en el cielo por la crudeza de las imágenes. Aunque no estoy del todo de acuerdo con ellos, sí que pienso que hay un par de momentos que sobran (el flagelazo que se incrusta en el costado de Cristo y el que le da en la frente). Pero en general, no es una escena sensacionalista sino realista. En esta secuencia se suceden dos miradas significativas. Justo antes de empezar a recibir los golpes, Jesús levanta la los ojos al cielo, dirigiéndose al Padre. La flagelación empieza con treinta golpes dados con varas de madera, al cabo de los cuales vemos a los verdugos recuperando el aliento y a Jesús postrado en el suelo. En ese momento, llega la Virgen. Jesús la mira. Y se levanta.
    flagelacion
    “Mi corazón está preparado, Padre”.
    mirada de María
    María mira a Jesús…
    flagelacion Jesús
    … y Jesús mira a su Madre.
    Ante la increíble resistencia de Jesús, los soldados cambian las varas de madera por los flagella, unas correas acabadas en bolas de plomo sin pulir y en hierros cortantes. Durante esta parte de la flagelación vuelve a aparecer el demonio en forma corporal. Este, lleva en brazos a un niño monstruoso, que representa el pecado.
    Flagelación
    “Hijo mío, ¿cuándo, dónde, cómo decidirás librarte de todo esto?”.
    ecce homo
    “Ecce Homo”.
    Avanzamos hasta cuando Cristo, después de que Pilato desista y se lave las manos, carga con la cruz. Me fijaré solo en algunos detalles. El primero de ellos, el “duelo de miradas” entre María y Satanás, cada uno a un lado de la calle por donde pasa Jesús llevando la cruz. La Inmaculada contra el Príncipe de la mentira. La Llena de gracia se enfrenta al padre del pecado.
    María y Satanás
    “Establezco hostilidades entre ti y la Mujer, entre su estirpe y la suya” (palabras a la serpiente en el Génesis 3, 15).
    En medio del camino hacia el Calvario, Gibson nos regala, al menos en mi opinión, la escena más bella de la película: el encuentro de Jesús y de María. Lo hace, de nuevo, apoyándose en un flashback. María ve caer a Jesús con la cruz y recuerda a un Jesús niño que se cae mientras está jugando. La música acompaña a la Virgen que corre hacia el Señor y le dice las mismas palabras que en aquella ocasión en Nazaret, “Aquí estoy”. Jesús mira a su Madre y dice:
    “¿Ves, Madre? Yo hago nuevas todas las cosas”
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    Uno de los legionarios repara en la escena. Se queda pensativo mirando a María. Al final de la película, será uno de los personajes que acaben creyendo en Jesús. De la secuencia se deduce de nuevo la idea de que María nos lleva a Jesús.
    legionario
    Nada más separarse de su madre, Jesús se levanta, mira al Cielo, en un gesto que reafirma al espectador en que el Salvador acepta la voluntad del Padre.
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    Otra de esas miradas del Señor es la que dirige a Simón de Cirene. Este personaje es forzado a ayudar a Jesús a llevar la cruz. En un principio, su reacción es de repulsa, pero a medida que va conociendo a Jesús se da cuenta de que el hombre que tiene delante no es un hombre cualquiera.
    cireneo
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    Jesús ha llegado al Calvario, pero está destrozado y no puede ponerse en pie. El cireneo baja la colina entre sollozos, y mientras él baja, la Virgen, San Juan y la Magdalena coronan el Gólgota. Jesús ve llegar a su madre y, como sucediera antes durante la flagelación, su visión le devuelve las fuerzas y el Salvador se incorpora.
    Los soldados rasgan la túnica de Jesús y Gibson introduce el último flashback, esta vez remontándose solo unas pocas horas, hasta la última cena. Allí, Cristo instituye la Eucaristía, que no es otra cosa sino el memorial de su Pasión. Gibson compone un relato muy eucarístico con esta escena.
    crucifixion
    “Esto es mi Cuerpo, que será entregado por vosotros”.
    Después de tres largas horas de agonía, Jesús entrega el espíritu. Como se cuenta en el Evangelio, Gibson nos enseña el velo del templo rasgándose y el temblor de tierra, pero añade una licencia muy interesante. Es el demonio dando un alarido de rabia. Sabe que ha perdido, Cristo ha vencido al pecado y a la muerte y nos ha dado la libertad de los hijos de Dios.
    demonio
    El cadáver de Jesús es desclavado y descolgado de la cruz. María lo toma en sus brazos y, rompiendo todos los cánones del cine, mira directamente al espectador, como diciéndole: “Aquí está. Mírale. Lo ha hecho por ti”. La cámara se va alejando lentamente y nos muestra una pietá sangrante. Para mí, el mejor plano -tanto simbólica como técnicamente- de la película.
    pietá
    “El castigo de nuestra salvación pesó sobre Él y en Sus llagas hemos sido curados”.
    Pero este no es el final…
    resurrección
    En resumen, una película excelente. ¿Real? Por supuesto. ¿Demasiado violenta? No lo creo (salvo los dos detalles mencionados de la flagelación). La fotografía es cautivadora, sobre todo en el huerto de los olivos y en el Calvario. El ritmo es muy adecuado, pues Gibson sabe comprimir muchas escenas sin que parezcan atropelladas (sin dejarse ninguna de las catorce estaciones del vía crucis) y repara en la necesidad del espectador de “respirar” de vez en cuando.
    La banda sonora es perfecta acompañadora. Majestuosa, cuando se levanta la cruz y se deja ver al Rey de los judíos. Inquietante e incluso irritante, en las escenas del huerto y en las de Judas. Épica, como en la Resurrección. Pero también cálida cuando hace falta. Cabe destacar la música en la escena del encuentro entre Jesús y María.
    Jim Caviezel encarna a la perfección a Jesús, tarea nada fácil, sencillamente porque sabe no estorbar (cuántos “Jesuses” del cine nos han decepcionado). Pero la mejor interpretación de la película es, sin ninguna duda, la de Maia Morgenstern, pues es capaz de transmitirnos dos valores en principio contrapuestos, la amargura de una madre que ve morir a su hijo y la serenidad de quien sabe que lo que está sucediendo es para la redención del hombre. Esta película no se entiende sin María.

    Jaime Cervera (@jcervera_)
    Fuente: Rick's

    miércoles, 12 de noviembre de 2014

    LAS SECTAS

    - RELIGIÓN FRENTE A SECTA.

    La diferencia entre religión y secta no está en el número de sus miembros, no se trata pues de que la religión sea una secta muy grande y las sectas una religión pequeña. La religión forma parte de la mentalidad de una persona, sea cierta o no la creencia que profese, es algo a lo que llega. En la secta debe cambiar la forma de pensar, romper con su propia evolución psicológica. Las sectas hacen al individuo, le fabrican a su medida, lo que consideran como un despertar. La religión está hecha por personas con todos sus defectos y se desarrolla de esta manera, por eso la religión se hace cultura y la secta no, se margina. La secta usa el engaño para mantener el secreto que pretende resguardar, busca un núcleo de iniciados. La religión hace partícipe del misterio al pueblo. La secta actúa sobre el sujeto, la religión sobre la sociedad, en el primer caso, del individuo pasa a la sociedad y en el segundo, de ésta al individuo al que puede llegar a controlar también totalmente. El hombre es de la secta mientras que la religión es del hombre. En las sectas se cae en la idolatría, la religión se integra en el mundo cotidiano. Las sectas se infiltran y se mantienen separadas de la masa, no se contaminan de lo mundano. Las religiones desarrollan la cultura con sus valores, las sectas no, generan guetos mentales y sociales. Para la secta el sujeto es un medio, mientras que para la religión es un fin .

    -SECTA Y SECTA DESTRUCTIVA.

    Es necesario distinguir entre secta y Secta Destructiva para no incurrir en valoraciones injustas. Según Mayer: «la característica de la secta es la de seguir una vía espiritual inconformista con relación a las instituciones religiosas "establecidas" y a las grandes tradiciones religiosas mundiales "reconocidas"». La Secta Destructiva se organiza como agrupación totalitaria en la que se utilizan técnicas de persuasión coercitiva y control mental para conseguir el total sometimiento de los individuos al líder y la entrega sin reservas a la idea colectiva; por su carácter alineante, son grupos potencialmente destructores de la personalidad de los miembros. La definición de Secta Destructiva según André Dénaux es la siguiente: «las Sectas Destructivas son organizaciones pseudo-religiosas, pseudo-filosóficas o pseudo-culturales, de estructura piramidal y totalitaria, que se dedican a la captación de adeptos para explotarlos mediante falsas promesas y técnicas de coerción psicológica, siempre en provecho del afán de poder y lucro de sus líderes». Una secta , en su sentido más global, no es más que un grupo de personas aglutinadas por el hecho de seguir una determinada doctrina y/ o líder y que, con frecuencia, se han escindido previamente de algún grupo doctrinal mayor respecto del cual, por lo general, se muestran críticas. Según esta definición, pues, en principio, una secta es un tipo de agrupación tan honorable y defendible como cualquier otra. Una Secta Destructiva será todo aquel grupo que, en su dinámica de captación y/ o adoctrinamiento, utilice técnicas de persuasión coercitiva que propicien la destrucción (desestructuración) de la personalidad previa del adepto o la dañen severamente.

    -CARACTERÍSTICAS DE UNA SECTA DESTRUCTIVA.

    Consideraremos como Secta Destructiva a todo grupo que se ajuste a los siguientes puntos:

    1. Grupo cohesionado por una doctrina (religiosa o socio-religiosa) y encabezado por un líder carismático que es la divinidad misma o un elegido por ella; o bien un poseedor de la "verdad absoluta" en cualquier ámbito social.

     2. Estructura teocrática, vertical y totalitaria, en donde la palabra de los dirigentes es dogma de fe. Los líderes intervienen hasta en los detalles más íntimos y personales de sus adeptos y exigen que sus órdenes sean ejecutadas sin la menor crítica.

    3. Exigen adhesión total al grupo y obligan (bajo presión psicológica) a romper con todos los lazos sociales anteriores a la entrada al culto: padres, pareja, amigos, trabajo, estudios, etc.

    4. Viven en comunidades cerradas o en total dependencia del grupo.

    5. Suprimen las libertades individuales y el derecho a la intimidad.

    6. Controlan la información que llega hasta sus adeptos, manipulándola a su conveniencia.

    7. Utilizan sofisticadas técnicas neurofisiológicas -enmascaradas bajo la "meditación" o el "renacimiento espiritual"- que sirven para anular la voluntad y el razonamiento de los adeptos, causándoles en muchos casos lesiones psíquicas graves.

    8. Propugnan un rechazo total a la sociedad y a sus instituciones. Fuera del culto, todos somos enemigos (polarización entre el bien-secta y el mal-sociedad), la sociedad es basura y las personas que viven en ella sólo interesan en la medida en que puedan servir al grupo.

    9. Sus actividades primordiales son el proselitismo (conseguir nuevos adeptos) y la recolección de dinero (cuestaciones callejeras, cursos, actividades comerciales e industriales e incluso claramente delictivas). En el caso de las sectas multinacionales, el dinero es enviado en buena parte a las centrales de cada grupo.

    10. Bajo coacción psicológica, obtienen la entrega del patrimonio personal de los nuevos adeptos a la secta o de grandes sumas de dinero en concepto de "cursillos" o "auditorías". Los miembros que trabajan en el exterior del grupo entregan todo o gran parte de su salario a la secta. Y los que trabajan en empresas de culto no cobran salarios.

    martes, 4 de junio de 2013

    JESÚS MI MEJOR AMIGO

    Quien canta reza dos veces. Hay canciones que nos ayudan a acercarnos a Jesús y a su misterio.

    jueves, 30 de mayo de 2013

    ENCUENTRO ALUMNOS DE RELIGIÓN 6º PRIMARIA

    Este es el futuro de nuestras aulas. Se divirtieron, cantaron y convivieron durante un día fuera de las aulas y con otros compañeros de distintos centros de primaria de la zona.